HOMBRES METIDOS EN EL BARRO

INTRODUCCIÓN:

Recuerdo mis primeros años cuando comencé con la idea de ministrar hombres, me sorprendí a mi mismo haciéndome una serie de preguntas.

¿Por qué no hay más varones en nuestras iglesias?

¿Por qué a los hombres nos parece que todo lo relativo a Dios no es para “hombres”?

Lo primero que pensé… ¿Será que Dios tiene cierta preferencia por las mujeres?

También llegué a pensar que quizás Jesús en su ministerio se rodeó de mujeres y ahora nosotros los hombres, casi no queremos ni acercarnos a Él pues aún le queda un dulce perfume a mujer. O ¿Quizás en la cruz cuando moría haya dicho que su muerte era solo para mujeres y niños… que los hombres no estábamos en su programa?

Seguí pensando que la “culpa” tal vez la tenía La Biblia, porque sus escritores la habían colmado de novelitas color rosa y que en cualquiera de sus páginas todo era delicado, suave y tierno, lleno de mariposas; y por eso tampoco nos atraía a nosotros los hombres.

 

Era en vano, mientras más me hacía preguntas, más confundido estaba. Era algo increíble. Para colmo Dios no respondía ni una palabra a mis preguntas. Pero la realidad me golpeaba sin piedad; los hombres preferíamos ir a cualquier parte menos involucrarnos en asuntos de iglesia. Mientras tanto las iglesias se llenaban de mujeres y niños.

 

Obviamente que todas estas preguntas tienen respuestas. Las respuestas son simples y fácilmente comprensibles.

Dios no tiene ninguna “preferencia”, hombres y mujeres son su creación. Dios diseñó al hombre y a la mujer. Somos hechura suya. Dios es Dios de varones y de mujeres, jóvenes o niños. El amor de Dios es para todos. La gracia de Dios es para sus criaturas sin distinción de sexo, raza, etnia, edad o color de la piel. Hace salir su sol sobre todos.

También podemos afirmar que Jesús en su tiempo vivido aquí en la Tierra, escogió un grupo de hombres y con ellos caminó, transpiró, lloró, enseñó, y bendijo a las multitudes de hombres y mujeres, jóvenes o niños. No hubo ninguna atención especial o inclinación hacia determinado grupo de personas. Su obra en la cruz es el monumento más grandioso de amor por todos sin excepción.

Todos estamos de acuerdo que La Biblia no es una recopilación de novelitas, por el contrario sus páginas están desbordantes de aventuras, de conquistas, de guerras, de mega eventos, de portentos, milagros, alegrías y dolores, de suaves ondulados campos verdes y arroyos de aguas limpias, como de gritos, polvo y sangre derramada sin piedad. Creo que estarán de acuerdo conmigo en decir, que es un libro lleno de escenas vibrantes que todo hombre en cualquier punto del planeta puede mirar y hallar suficientes desafíos a su hombría como en ningún otro documento jamás escrito.

¿Será tan femenino e infantiloide el evangelio que predicamos en nuestras iglesias? ¿No habrá algo en el mundo cristiano que nos inspire verdadera hombría?

A esta altura vuelvo otra vez con la pregunta: ¿Por qué entonces los hombres no están siendo atraídos al evangelio? ¿Por qué los hombres no leen más la Biblia? ¿Por qué la iglesia es tan femenina en expresión? ¿Por qué los hombres no hallamos donde desarrollar nuestra hombría en el pueblo de Dios? ¿Por qué los hombres no están cómodos en nuestros cultos de alabanza y adoración?

 

Convengamos: No hay NADA intrínsecamente femenino o masculino en Dios o el evangelio.

Dios llama a hombres y mujeres por igual.

La obra de Cristo en la cruz aún tiene todo el poder para reconciliar a los varones de nuestra generación con Dios.

Entonces, es perfectamente compatible masculinidad y espiritualidad.

 

¿Por qué, por qué entonces…?

Desearía tener respuestas claras. No las tengo. Estoy y sigo buscando las respuestas. No obstante creo que hay respuestas. Creo que debemos detenernos y medir el altísimo costo que está teniendo el mundo por no poder traer nosotros los hombres a Dios.

Como iglesia del Señor es de extrema urgencia ver la factibilidad de atraer a los hombres a Dios. Hombres sin Dios son la mayor tragedia de la humanidad. Hombres sin Dios están haciendo el mayor estrago jamás imaginado a la especie humana.

Día a día hay un dolor que se levanta de cada hogar en donde hay un hombre que no sabe lo que es ser hombre según el proyecto original de Dios. Hay una agonía en el corazón de cada mujer o hijo que son maltratados, golpeados o abandonados por un hombre que no asumió su responsabilidad.

Otra vez: ¿Cuáles son entonces, las razones de que haya más mujeres que hombres respondiendo al evangelio?

Hoy los pastores y lideres deberíamos prestar más atención a este detalle y poner como prioridad el alcanzar a los VARONES.

ALGUNOS PENSAMIENTOS

Permítanme por un momento expresar algunos pensamientos en voz alta.

Si no tenemos más hombres involucrados en nuestras iglesias y felices de ser parte del pueblo de Dios… las respuestas debemos buscarlas en nuestros ministerios.

Es duro lo que sigue. Lo resumo sin piedad: Dependiendo de la clase o calidad del ministerio tendremos más o menos hombres verdaderos y fuertes.

Hay una ley que dice: ”Toda tendencia tiende naturalmente a seguir en ese mismo sentido y por lo tanto a perpetuarse a sí misma, a no ser que se haga algo que cambie esa tendencia”

 

Una iglesia con énfasis en niños, crea y desarrolla una mayor habilidad para los niños en el futuro. Igualmente con los jóvenes o las damas. Por lo tanto si hay dificultad en atraer varones eso seguirá así en el futuro.

Si la tendencia es tener mayoría de mujeres, habría que analizar con mucha realidad cuales fueron los factores que llevaron a esa situación en el pasado o en el presente.

Otros su énfasis serán los jóvenes y se especializan y desarrollan más ministerio para jóvenes. Naturalmente tienen muchos jóvenes. Nada de esto está mal, al contrario está muy bien.

Pero nuestra falta está en varones.

 

Cuanto antes descubramos cuales son los factores que NO ATRAEN a los Varones a las iglesias; más pronto empezaremos a estar sensibles y dispuestos a hacer los cambios que sean necesarios.

Luego debemos decidirnos a hacer los cambios para revertir esta situación.

 

El cambio no es cambio hasta que se cambia.

Una iglesia es en suma lo que tenga en su mayoría como énfasis o influencia.

Cada iglesia tendrá entonces un CARÁCTER. El carácter se conoce por las CARACTERÍSTICAS de la mayoría de sus integrantes.

Si se tienen pocos hombres habrá deficiencias en CUALIDADES netamente masculinas que son necesarias para que la iglesia del Señor sea hoy en el mundo lo que tiene que ser.

Es entonces necesario que los varones busquemos afianzarnos unos a los otros y dar a nuestras congregaciones todo el caudal de nuestra masculinidad que Dios nos dio.

No necesitamos dejar de ser hombres y parecernos a las mujeres para estar en la iglesia.

Nunca las iglesias deberían haber sido asociadas sólo a las mujeres y niños.

La falta de equilibrio en la cantidad de hombres y mujeres en las iglesias no es algo inevitable e irreversible.

Por el contrario, es perfectamente reversible.

EVANGELIZACION Y MINISTRACION DISEÑADA Y DIRIGIDA A VARONES

 

Pensemos en una evangelización y en un ministerio específico para hombres  (muchos reaccionan a esta estrategia). Pero si somos francos…

Todos hemos sido alcanzados porque alguien estuvo cerca de nuestro estrato social, cultural, etc. y fue un factor básico con el cual nos fue compartido el evangelio.

Sin darnos cuenta ya existe una gran evangelización específica y selectiva:

Jóvenes: Recitales, Revistas, Música, Congresos, Campamentos, etc.

Mujeres: Té, Reuniones especiales, Revistas, etc.

Niños: Horas felices, Escuelita Dominical, Libritos para Niños, Payasos-Títeres, etc.

También actividades especiales para alcanzar a Universitarios, Empresarios, etc.

 

Y con los VARONES…….. ¿Qué nos pasó….?

 

¡OH SORPRESA..!

Sorprende que no hayamos desarrollado un ministerio específico para hombres. Sorprende que en nuestros Seminarios e Institutos Bíblicos no tengamos una sola materia de estudio para capacitar a los futuros pastores y líderes para hombres. Sorprende que algunos pastores nunca hayan asistido ellos mismos a una sola reunión de hombres. Sorprende que tengamos programas para alcanzar a las naciones y no sabemos como llegar a un solo hombre. Sorprende que en nuestros mega eventos ni siquiera se mencionen a los varones. Más aún sorprende la falta de formación de los hombres jóvenes. Sorprende la cantidad de hombres jóvenes en nuestras congregaciones con serios problemas de identidad masculina y los trastornos de conducta asociados. Sorprende y hasta escandaliza ver a los “varoncitos” vestirse y hablar como niñas… Entonces: ¿Quiénes son los responsables de esto…?

 

Asumamos entonces que para ganar a los VARONES tendremos que prestar una ATENCIÓN ESPECIAL en el MODO y CONTENIDO de lo que les ministremos para ganarles para Cristo.

Tal vez requiera una ESTRATEGIA especial que AUN NO HEMOS CONSIDERADO o no nos hemos ANIMADO A CONSIDERAR TODAVIA.

 

Será necesario entonces comenzar con algunas actividades diseñadas y dedicadas con el expreso cometido o fin de atraer a los varones.

 

A MODO DE SUGERENCIAS

 

  1. Habrá que detectar HOMBRES que YA ATRAEN con su CARISMA NATURAL a otros hombres.
  2. Crear en la iglesia un CLIMA PROPICIO para otros varones.
  3. Cuidar la FORMA en que se entrega el EVANGELIO. (No vamos a cambiar la esencia del evangelio ni las enseñanzas de las Escrituras.)
  4. Tendremos que “masculinizar” nuestras liturgias, nuestros mensajes, nuestro vocabulario.
  5. Observar el contenido y espíritu de la música y las canciones. Fervor por la alabanza, la adoración y ministración de oración, con ejercicio de los dones espirituales. Renovar nuestros cancioneros con canciones que expresen el sentir de guerreros, de poderosos caballeros armados que están dando sus vidas por sus mujeres y sus hijos. Por algún tiempo elimine canciones femeninas de alabanza entre sus hombres.
  6. Revise y haga cambios en las palabras de las enseñanzas y predicaciones. Quitarle la “sensiblería” dulzona y barata a nuestras reuniones y volver a las poderosas exposiciones de la Palabra con fuego nuevo e inspirador. Que nuestros hombres sean fuertemente desafiados a desarrollar sus hombrías y ponerlas al servicio del Señor de los señores.
  7. Desafiar a los hombres a invertir sus vidas, talentos, dinero, tiempo en actividades que impliquen un alto grado de riesgo y aventura por la causa de Dios.

 

 

ENSEÑANDO A LOS VARONES A SER VARONES

 

Aprendiendo a ser hombres. Todos necesitamos sinceramente “reaprender” lo que es ser varones. Interesándonos en los roles que como varones debemos desempeñar.

Conociendo el ser de la mujer, para comprenderla, honrarla, respetarla, levantarla.

Dar instrucciones prácticas sobre el desempeño de los varones en su casa, su trabajo y la iglesia. Instruir en lo que significa asumir responsabilidades y luego llevarlas adelante.

Enfatizar la vida personal y privada de los varones y Dios. Sobre el cómo ser espirituales y bien varones a la vez.

Fomentar los valores de tesón, esfuerzo, compromiso, carga, conquista, sacrificio.

Recrear una atmósfera de pureza y una valorización de la santidad varonil.

Animar a la obediencia a la Palabra de Dios y a los ministerios establecidos en la Iglesia.

 

RESUMIENDO

 

Si hasta aquí hemos perdido a nuestros mejores hombres, no es por causa de Dios, ni de la obra de Cristo, ni por su Palabra.

Los únicos responsables somos nosotros, los pastores y líderes. Para el bien de nuestros hombres: Reconozcámoslo y hagamos los ajustes necesarios.

Estamos a tiempo de oír lo que el Espíritu Santo está diciendo a la Iglesia. Esta es la hora de que sean tomadas decisiones heroicas y producir un cambio en nuestras estrategias, solo así podremos recuperar parte del tiempo perdido. Las pérdidas son cuantiosas, muchos hombres están hundidos en el barro y no saben como salir. Se requiere de todo un ejército de hombres bien entrenados para salir a buscarlos y traerlos de vuelta. No alcanzan unos pocos pastores o evangelistas, se necesitan muchos hombres con convicciones firmes y dispuestos. Esta es una hora de valientes. A esta altura, los miedosos y de poco ánimo son un verdadero estorbo. Depende de nosotros si alcanzaremos a los hombres de nuestra generación para Dios. Dios ya hizo lo que a Él le correspondía. Todo en Dios y su Palabra es pertinente a nuestra hombría. La Biblia está repleta de aventuras para hombres fuertes.

 

Todo depende de nosotros ahora.

 

¿Seremos la clase de hombres que Dios necesita hoy?

Y como hombres ¿Tendremos eso que se llama hombría en suficiente cantidad y calidad para que Dios haga finalmente su voluntad a través nuestro?

Es mi oración que al menos algunos atendamos y nos pongamos en la trinchera.

 

Créanme… aún hay muchos hombres metidos en el barro que nos están esperando.

 

Sean ustedes muy bendecidos.

 

RENE ZANETTI-VARONES DE PACTO -Ministerios para Hombres-

 

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