FORMANDO HOMBRES DE CARACTER

INTRODUCCION

El carácter se forma. El temperamento es innato. El carácter de un hombre cristiano es el resultado del obrar del Espíritu Santo, pero básicamente depende de la disposición a cambiar y/o corregir los rasgos naturales de la personalidad del individuo. Estos rasgos son tendencias propias o adquiridas del género. En síntesis entonces el carácter masculino cristiano es resultado, fruto de una tarea consciente, perseverante y decidida a ser lo más parecidos al hombre perfecto; Jesús.

Nuestro modelo de hombre es Jesús y su carácter es la más acabada muestra de la interacción del poder y la gracia de Dios con la disposición a ser obediente a Dios.

 

¿Podemos hablar y definir un carácter masculino cristiano?

¿Hay un carácter masculino y otro femenino?

¿Qué hace a un hombre ser de carácter masculino y a una mujer de carácter femenino?

¿Habrá factores que obstaculizan a los hombres tener una clara identidad masculina?

 

Tal vez una aproximación a este tema es la idea de roles sociales sexuales diferenciados. Esto implica la aceptación de diferencias de carácter por ser creacionalmente con funciones diferentes. El hombre no solo es físicamente, sino también mentalmente masculino. También se es hombre o mujer en las formas de abordar la vida. Concepción, apreciación e identificación con una forma de ser diferenciadamente masculina.

 

¿Puede haber una falta de masculinidad cristiana? ¿Hombres cristianos pero no-masculinos? ¿Hombres feminizados? ¿Hombres que se identifican más con la forma de ser de las mujeres?

 

3 Términos a ser considerados:

1-Homosexual: Persona que se relaciona sexualmente con otras de su mismo género

2-Afeminado: Es el hombre que piensa, tiene modales, se viste, se identifica y actúa como una mujer.

3-Feminizado: En cambio es el hombre que ha aprendido a pensar, actuar o reaccionar en una forma que es más apropiada y aceptada en una mujer que en un hombre. (En una mujer es la expresión normal de su feminidad.)

 

HOMBRES FEMINIZADOS

 

Este último es el que más nos ocupará en este estudio. La feminización del hombre.

 

Algunos especialistas definen ciertas características del hombre feminizado:

  1. Externamente puede ser un hombre absolutamente normal. Nada evidencia su feminización.
  2. No necesariamente puede tener inclinaciones homosexuales.
  3. Pone mucho más énfasis  en lo que él y los otros “sientan”.
  4. Tendencia a ser “delicado” y manejar las situaciones con mucha suavidad.
  5. Está muy pendiente de la aprobación del grupo especialmente en las expresiones emocionales que otros tengan acerca de él.
  6. Preferirá relacionarse con mujeres u otros hombres feminizados iguales a él.
  7. Mostrará una tendencia a temer las emociones de las mujeres. Es muy fácilmente controlado por las reacciones de las mujeres que lo rodean. (Jefas, esposa, madre, hijas, compañeras de trabajo)
  8. Se identificará con las virtudes cristianas expresadas por mujeres. Para él ser un hombre espiritual; es ser espiritual como lo son las mujeres. Llega a creer que ser un mejor cristiano es ser más parecido a una mujer.
  9. Tiene dificultades de reconocer a un buen cristiano con la imagen de un hombre y su hombría.
  10. No tiene clara su identidad masculina. Prefiere no diferenciarse demasiado de las mujeres.

 

UN PROBLEMA SOCIAL NUEVO Y DESCONOCIDO

 

A continuación paso a exponer en forma muy abreviada, una aproximación a un nuevo problema social que ha perjudicado en forma dramática la formación de los hombres.

La Humanidad ha producido un cambio de comportamientos sociales, nuevo y desconocido hasta hace pocos años atrás. Durante siglos la diferenciación de roles era la forma normal de identificación de los géneros. Las mujeres se asimilaban a las tareas del hogar y los hombres a las correspondientes a la caza, pesca, agricultura, ganadería, trabajos con sus manos, etc. Luego los hijos desde muy temprana edad tenían dos modelos fácilmente diferenciados con los cuales identificarse. Las niñas con sus madres, abuelas, tías y hermanas en las tareas hogareñas. Los muchachos con sus padres, tíos y hermanos, compañeros de aventuras y trabajos. Jamás había confusión de estos roles socialmente aceptados y asumidos por los géneros masculino y femenino.

 

Con la llegada de la industrialización se debieron reasignar estos roles puesto que el hombre fue rápidamente sacado de su entorno y llevado a pasar gran parte de su día dentro de una fábrica u oficina, lejos del contacto con sus hijos varones. Este hecho social sin precedentes privó a los hijos varones del contacto e influencia de sus padres. No es de extrañar que el padre ausente, sea uno de los factores que peores efectos ha causado a la sociedad. Las mujeres no fueron tan afectadas y pudieron seguir cumpliendo con sus roles en contacto directo de madres con las niñas. Las hijas mujeres pudieron retener sus lazos de relacionamiento con sus madres y demás mujeres de la sociedad. Aún hoy las mujeres tienen menos problemas de identidad femenina.

 

UNA FUERTE INFLUENCIA FEMENINA

 

Por el contrario, los hijos varones pasaron a ser criados, enseñados y formados en un entorno estrictamente femenino. Fueron enseñados a relacionarse consigo mismos y con los demás desde la óptica y perspectiva de las mujeres.

Por primera vez en la Historia los varones fueron enteramente formados por mujeres. Ya tenemos varias generaciones de varones formados sin la presencia paterna. El mundo, la vida, los desafíos, las cargas, los conceptos, los valores fueron trasvasados de mujeres a hombres. Faltó la influencia masculina de los padres varones. No sabemos realmente lo que es ser hombres. Hoy en nuestra sociedad a la figura materna del hogar, le siguen las de las maestras en el Jardín de Infantes, en la escuela, en la secundaria y en la universidad y hasta muy probablemente en su oficina o trabajo. A esto se le suma la precocidad de las relaciones de tipo íntimo de los varones con las chicas a cada vez más temprana edad, como amigos-novios-amantes o una combinación de todos estos términos.

Finalmente es la mujer la principal protagonista y la que más influencia tiene actualmente en la formación del carácter de los hombres. Los hombres perdieron su rol formador de otros hombres. Es la calamidad de nuestra época. Hijos sin modelos de hombría. Hijos sin padres. Varones sin influencia masculina. Hombres criados y formados bajo principios y estructuras de pensamientos netamente femeninos.

 

-Dice Fabiana Prini en el tratado: “Los papás de hoy ya no usan gomina.”

 El estigma de la máquina

–“La vida familiar -y por lo tanto la masculina- se transforma a partir de la revolución industrial. Durante la etapa previa, la Edad Media, la familia era una alianza productiva, en la que varón y mujer producían dentro de la casa como artesanos o ganaderos, ya fuese para provecho propio o para un señor feudal. Era una comunidad de familias que trabajaban juntas y donde el hombre ejercía la paternidad sobre los hijos varones en forma directa. Los iba formando en su oficio, heredado de sus antepasados. Los varones iniciaban a sus congéneres en el camino de la masculinidad.

Con la revolución industrial, el hombre debe salir a vender su fuerza de trabajo al mercado. La vieja familia (todos juntos en casa compartiendo desde las tareas hasta la educación de los hijos) comienza a desaparecer. El cuidado del hogar queda en manos femeninas. Los hombres se transforman en los únicos proveedores de bienes, pero en casa brillan por su ausencia. La presencia de papá se transforma en un vacío de masculinidad, que a la vez es fuente de reclamo y queja por parte de los hijos: cuando el varón llega al hogar, agotado después de la jornada laboral, no le quedan ganas para dar a la familia todo lo afectivamente necesario. Y allí comienza a perfilarse una relación padre-hijos basada en el desconocimiento, la intolerancia, la crítica y el miedo. Relación que dominó el plano social hasta no hace muchos años.

 

-Dice el Dr. Edwin Cole en su libro “Valor”:

Los hogares de un solo padre, con sólo una madre y sin una figura paterna en el hogar, producen hombres jóvenes sin un modelo de disciplina masculina. Los resentimientos subconscientes producidos contra un padre ausente se manifiestan a menudo en comportamientos anárquicos contra la autoridad en el aula y en la comunidad.

Un artículo reciente reveló que la mayoría de los intentos de asesinato se realizan por hombres y mujeres que no han tenido un padre en casa. No sorprende que el padre ausente sea la maldición de nuestros días.

El atractivo andrógino de hoy es el resultado de los esfuerzos unisex del pasado. Pero la fusión de lo masculino y lo femenino ocasiona la castración del género.

Hoy los hombres somos el fruto de varias generaciones de padres ausentes y de madres que nos formaron a su manera. Hay serios problemas de identidad masculina. Perdimos lo que es más importante para un varón; tener un modelo de hombría a quien asemejarse y con quien identificarse.

No es de extrañar entonces que haya tantos hombres feminizados  en nuestra sociedad actual.

 

Hoy los hombres están en más contacto con mujeres y su influencia, que nunca antes en la Historia.

  • Los hombres nacen y crecen en un ambiente de hogar cada vez más femenino dominado por la madre. El padre está casi ausente y es mínima su influencia.
  • Los niños varones son enseñados y formados por maestras mujeres.
  • Los padres han perdido su capacidad de ser formadores de sus hijos varones.
  • Hoy el hombre promedio pasa la mayor cantidad de su vida en contacto o bajo situaciones controladas por mujeres.
  • Hay un aumento “in crescendo” de la confusión en la psiquis y percepción de su identidad masculina en los varones en la sociedad y también como hombres cristianos.
  • No podemos soslayar el impacto que este fenómeno tiene y tendrá aún en la formación del carácter masculino en los hombres de nuestra sociedad actual y futura.

 

 

SURGIMIENTO DEL MACHISMO-FEMINISMO-UNISEXISMO

El hombre al quedar sin arquetipos o modelos válidos, con los cuales identificarse y a quienes asemejarse, desarrolla por reacción una serie de actitudes y pensamientos con los cuales intenta cubrir ese vacío. A esa serie de mitos y supuestos se lo identifica como: Machismo.

Es la auto-imposición por reacción de una falsa masculinidad sustituta.

Esta reacción de los hombres produce generalmente situaciones socialmente destructivas. El machismo esencialmente es irresponsable, agresivo y destructivo.

También observamos que otros hombres se inclinan por el otro extremo del machismo, se vuelven delicados y aceptan los dictados de las mujeres y se mimetizan con ellas mediante la “feminización”.

 

Machismo y feminización son las dos caras de una misma moneda. La moneda de la falta de hombría.

 

El “machismo” vuelve a los hombres rudos e insensibles y el “feminismo” suaves y emocionales. En ambos hay un común denominador que los une: la falta de un modelo de hombría los lleva a NO asumir y aceptar responsabilidades como hombres. De la triste ecuación de falta de hombría surge un resultado aterrador llamado “unisex”.

Lo unisex es la más absurda burla del ser humano contra la sabiduría y decisión de Dios “Varón y hembra los creó”. Castración del género. Peligrosa unicidad de criterios y formas de pensar.

 

Dice Steve Clark:

El machismo, en pocas palabras, se desarrolla en grupos sociales caracterizados por la desorganización social. En una situación así, a menudo son los hombres los que manifiestan los peores efectos de los desórdenes de la cultura. Se encuentran con muy pocos modelos sólidos de masculinidad responsable y a menudo, crecen bajo el dominio de las mujeres. Como resultado, generalmente se rebelan y se vuelven irresponsables, machos, o aceptan el dominio de las mujeres y son en cierta forma formados por ellas

 

ATENCION – PELIGRO

Aquí debemos señalar que en términos generales los cristianos no aceptamos el machismo y estamos relativamente inclinados a cuidar de no aparecer como tales. Lo que nos lleva a afirmar que estamos en uno de los segmentos de la sociedad más proclives a justificar a los hombres de carácter feminizado.

La religión cristiana está actualmente impregnada de las imágenes de los artistas del pasado, de otras épocas, estos crearon una iconografía sugestivamente femenina de Cristo y sus discípulos. Le sigue que el catolicismo exalta la figura de María y su dimensión de mujer y madre perfecta, como modelo y arquetipo de espiritualidad.

Nuestra confusión estriba en considerar que suavidad es una virtud cristiana y está contrapuesta a la rudeza del machismo. Luego no sabemos cómo reconciliar la idea de un hombre fuerte y bien masculino de mente y espíritu, con ser espiritualmente hombre y equilibrado.

Hoy asistimos a uno de los períodos con mayor componente emocional en nuestras experiencias cristianas. Gran parte del Liderazgo desde los púlpitos insta a “sentir” más que a pensar y tomar decisiones. No es de extrañar que pocos verdaderos hombres sean confrontados y decidan seguir a Cristo hasta la muerte.

 

Con frecuencia, los cristianos de estas situaciones sociales tienden a trabajar principalmente con las mujeres ya que las encuentran más cooperativas y dignas de confianza. Tienen la esperanza de que al fortalecer a las mujeres fortalecerán y “cristianizarán” al grupo social y por ende, superarán el problema gradualmente. En realidad, sus esfuerzos son poco efectivos, ya que están confiando en que las mujeres formen a los hombres en una situación en la que el origen de la dificultad está en el fracaso de los hombres en formar a los hombres. Por lo tanto, confiar solamente en ministerio femenil para alcanzar los hombres es ahondar más en el problema. Este conflicto no podrá ser resuelto, a menos que los hombres sean alcanzados eficazmente y se les imparta una formación acerca de su responsabilidad social para con los demás hombres

 

Se nos hace imprescindible que contemos con una nueva generación de hombres, tanto socialmente como cristianamente, de carácter masculino íntegro.

 

Continúa Steve Clark –“La masculinidad genuina equipa a los hombres para aceptar la responsabilidad social de los grupos, para trabajar junto con otros hombres, para ejercer sana autoridad y disciplina, para impulsar a un grupo social a ser lo que tiene que ser y proteger a ese grupo de todo daño. Si los hombres se feminizan se debilita luego todo el grupo”-

 

ESTADISTICAS DE UN PARRICIDIO SOCIAL

Este fenómeno cultural y social de criar hijos varones sin la presencia de sus padres, está produciendo consecuencias aún no totalmente estudiadas. Hay grandes sectores de la sociedad que están sinceramente preocupados e impotentes para dar soluciones a este problema.

A continuación un breve resumen de algunos datos estadísticos no actualizados.

Ricardo Chouhy de su tratado: “Función paterna y familia monoparental. ¿Cuál es el costo de prescindir del padre?”

  • 2 de cada 5 jóvenes en EEUU menores de 18 años han crecido y viven sin su padre biológico.
  • A este 40% corresponden la cifra de más de 20 millones de jóvenes y adolescentes norteamericanos.
  • Las principales causas son el divorcio, abandono del hogar o madres solteras.
  • Del total de madres solteras una tercera parte es de madres adolescentes. (Se gastan 40 Mil Millones de dólares por año en asistencia social)
  • La tasa de madres solteras se triplicó entre 1980 y 1990 en todos los países industrializados. (Las excepciones son Japón e Israel)
  • En 70000 casos estudiados hubo 3 factores de Riesgo aumentados en hijos que crecieron sin su padre: 1° 50% más alto de permanecer sin estudiar ni trabajar. 2° 100% de interrumpir los estudios secundarios. 3° 100% el riesgo de embarazos en adolescentes.
  • Otros estudios realizados en Europa y EEUU coinciden en descubrir que los varones nacidos de madres solteras y sin la presencia de un padre, tienen un mayor grado de disfunción sicológica y enfermedades mentales, dificultades para controlar sus impulsos, ser más vulnerables a la presión del grupo y de tener problemas con la ley. (Angel & Angel-1993)
  • La presencia del padre es inversamente proporcional a la deserción escolar y a sufrir desajustes de tipo sicológico y emocional en los hijos varones. Más padre menos problemas. Menos padre más problemas. La variable crítica en todos estos casos es la proximidad y tiempo de contacto físico del padre.
  • En EEUU el 70% de los delincuentes juveniles el 70% de los homicidas y el 70% de los arrestos por violación en jóvenes varones menores de 20 años son hijos sin la figura paterna.
  • Un padre ausente es el mejor predictor de un hijo delincuente. La conexión de delincuencia juvenil y la falta de un padre, surge de innumerables estudios hechos en todo el mundo.
  • Hay otras conclusiones que se desprenden de estudios realizados por antropólogos sobre diversas culturas en que está totalmente comprobado el hecho de mayor violencia a menor influencia paterna y viceversa, mientras mayor sea la presencia del padre menor será la violencia. (West & Konner-1976)
  • La función paterna está ligada a un mayor control sobre los impulsos en general ya sean agresivos o no, como también la capacidad de controlar las adicciones. (El 50% de los toxicómanos de Italia y Francia vienen de familias de un solo padre)
  • El padre ausente es el mayor responsable de la falta o ausencia de poder registrar los sentimientos de otras personas (empatía) y controlar la agresión hacia otras personas (autocontrol).
  • En un plazo extraordinariamente corto la sociedad norteamericana ha producido un experimento social sin precedentes en el mundo en cuanto a cambios en la estructura de la familia.
  • Sociólogos, sicólogos, criminólogos, educadores y economistas están intentando estudiar este fenómeno y su impacto en las áreas individuales, familiares y sociales; para de alguna manera evaluar el altísimo costo que está produciendo la ausencia del padre.

 

CONCLUSION

Del simple análisis de este tema surgen muchos interrogantes y pocas respuestas. Lo cierto es que el liderazgo de la Iglesia tiene que prestar atención a las señales de nuestra realidad actual. Creemos estar en lo cierto al pensar que las soluciones vendrán inexorablemente de volver a los principios bíblicos. Es en la aplicación práctica de toda nuestra teología a la situación real de nuestros hombres en nuestras comunidades, que ayudará a generar un cambio. El cambio debe empezar por nuestro énfasis y prioridades en poner a los varones en un proceso de reencontrar los valores de hombría que se han perdido. Hay esperanzas, sólo si los padres, pastores, líderes y educadores, se ponen seriamente a trabajar a favor de la familia y sus eternos propósitos, ministrando a los hombres a asumir su hombría. No podemos dejar que esto siga carcomiendo el tejido social. La Iglesia tiene potencialmente en la Palabra de Dios todo el contenido para equipar a los hombres y enviarlos en una jornada de regreso a la sociedad. Es esa sociedad que se está cayendo a pedazos que está desesperada de que alguien vuelva a decirle que hay alguna solución.

Instamos a desarrollar más seminarios, congresos, talleres, charlas, enseñanzas, etc. para formar hombres a semejanza a Cristo. Vale el esfuerzo. Dios está en este negocio.

RENE ZANETTI

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